lunes, 11 de diciembre de 2017

определение (El cine de octubre)

Eisenstein, el hombre-celuloide

En octubre de 1919, según la leyenda,  Lenin realizó una visita secreta al laboratorio del gran fisiólogo I. P. Pavlov para descubrir si su obra sobre los reflejos condicionados del cerebro podía ayudar a los bolcheviques a controlar el comportamiento humano. "Quiero que las masas de Rusia sigan un modelo comunista de pensamiento y de reacción -explicó Lenin- Había demasiado individualismo en Rusia en el pasado. El comunismo no tolera las tendencias individualistas. Son dañinas. Interfieren con nuestros planes. Tenemos que abolir el individualismo." Pavlov quedó sobrecogido, Parecía que Lenin quería hacer con los seres humanos lo que él ya había hecho con los perros. "¿Quiere usted decir que le gustaría uniformizar a la población de Rusia? ¿Que le gustaría conseguir que todos se comportaran de la misma manera?", preguntó. "Exactamente -contestó Lenin-. "El hombre puede ser corregido. El hombre puede ser convertido en lo que deseamos que sea." En 1917 Vladimir Illich señaló el cine como para nosotros [los bolcheviques] de todas las artes, la más importante. Desde el principio, en un país agrícola, con enormes distancias, deficientes vías de comunicación y un ochenta por ciento de analfabetismo -esta última la lacra que más rápida y eficientemente supo combatir la revolución- los revolucionarios leninistas fueron  conscientes del inmenso poder didáctico, culturalizador y movilizador de la imagen en movimiento.Se ha cumplido un siglo desde los procesos revolucionarios de 1917 ((la revolución democrática de febrero que acabó con la autocracia zarista, la orgía de anarquía y saqueos de febrero y el golpe de Estado del glorioso octubre que dio lugar a la dictadura bolchevique, fechas todas del calendario juliano vigente en Rusia hasta 1918) y, dada la importancia del cine para la experiencia revolucionaria abierta en 1917 y cerrada en 1991 con la desaparición de la URSS, me dispongo a recorrer, si no un siglo de historia rusa -no es el lugar ni la ambición, sí setenta años de cine soviético.

Revolución y vanguardia

El hombre-cámara
La revolución de octubre estuvo inmediatamente seguida de la guerra civil. que entraba en los planes de Lenin, pero que él no desencadenó. Junto a la hambruna de 1921-22 supuso un largo período de inactividad para todo lo que no fuera guerra y lucha por la supervivencia. No obstante, la guerra fue retratada por el balbuceante arte cinematográfico y permitió el desarrollo del documental, que la hizo llegar en imágenes a todo el país; esto ocurrió sobre todo en el bando rojo, pues los retrógrados oficiales blancos no veían más allá de sus charreteras y sus títulos nobiliarios y no entendían el poder propagandístico del cine. Además esta experiencia adquirida en el cine documental se unió al estado de efervescencia creativa que el movimiento revolucionario llevó al arte -son años de futurismo, constructivismo, suprematismo y otras osadías-: Estado proletario y vanguardia artística recorren un camino común que celebra el triunfo ideológico, se mueve en la absoluta libertad y aspira a construir un lenguaje autónomo opuesto a la cultura burguesa para la más importante de las artes, un lenguaje en el que verdad y vanguardia no estaban enfrentadas. Esa comunión entre documental y experimentación se sublima en Vértov y El hombre de la cámara (Человек с киноаппаратом. Dziga Vertov, 1929), un hito del cine sin guión, trama ni actores -ni intertítulos, pese a ser muda-; Vértov lo llamó cine ojo. El cine soviético había comenzado a existir y tenía su propio lenguaje.

El triunfo de la teoría del montaje

El acorazado Potemkin 
Durante las primeras décadas de cine soviético, la referida convivencia entre realismo y la personalidad de Stalin experimentación estuvo plasmada en la obra del director cinematográfico y teatral de origen judío Sergei Eisenstein. Su principal aportación fue la teoría del montaje de atracciones (no me creo esta traducción del ruso, ni que hablara de instalar una feria), que publicó en 1923: el espectador -dice- debe ser sometido a estímulos de acción psicológica y sensorial mediante mecanismos de montaje para provocarle un choque emotivo. El producto artístico -dice Einstein- arranca fragmentos del medio ambiente según un cálculo consciente y voluntario para conquistar al espectador. ¡resulta evidente que Eisenstein estaba construyendo los cimientos de todo lo que vendrá después!. Esta teoría la pone en práctica por primera vez en La huelga (Стачка, 1924), al final de la cual alterna en la sala de montaje imágenes de una masacre de huelguistas con otras de terneros sacrificados. Un año después Eisenstein recuerda un episodio de la revolución de 1905 en Ucrania en una de las cumbres de toda la historia del cine, considerada patrimonio universal en gran parte del mundo,El acorazado Potemkin (Броненосец Потёмкин, 1925), retrato fiel a la historia real -o a la leyenda, quién sabe- de la rebelión de los marineros del buque insignia de la armada zarista en el Mar Negro. La figura de las masas y la causa colectiva se magnifican en forma de álbum fotográfico. La matanza en las escaleras del puerto de Odessa -que fue así, según los historiadores- según el montaje de Eisenstein, es parte de la iconografía del siglo XX. La película sufrió censura en la URSS de Stalin: se suprimió la introducción de León Trotsky. Octubre (Октябрь,1928), pese a sus pretensiones casi documentales, no es sino un encargo para celebrar el décimo aniversario de la revolución bolchevique cuyo estreno fue retrasado por algunas presiones. A pesar de su título, la película narra los hechos trancurridos en Petrogrado desde la revolución de febrero y durante el gobierno provisional, con la caída de los Rómanov, el derribo de estatuas y la crisis humanitaria, para culminar con el golpe del 25 de octubre, que es narrado como un levantamiento popular que no existió. Siguiendo la filosofía comunista, no hay personajes principales; aunque aparezcan imágenes de Lenin y Trotsky, sólo la guardia roja y los marineros de Krondstadt son más visibles en un vertiginoso montaje que hace parecer como una heróica revuelta de masas el poco épico episodio del asedio al Palacio de Invierno, obviando su chusca culminación en el saqueo de la envidiable bodega de Nicolás II que Kérensky había heredado.
Octubre

Una cuestión históricamente más interesante es la que el realizador aborda en Lo viejo y lo nuevo (Старое и новое, 1929). Se trata del eterno conflicto entre tradición y cambio en el campo, fundamental en un país mayoritariamente rural como Rusia. Ante las acusaciones oficiales de formalismo que se dirigen a todo artista que sigue anteponiendo el experimento y la libertad creativa al didactismo, cada vez más peligrosas en un régimen que resucita cada día más la autocracia y el culto al líder y persigue encarnizadamente la desviación, Eisenstein renuncia a la vanguardia y pone las bases del realismo socialista, que será la estética oficial de los tiempos de Stalin y sus sucesores. La película vende la moto de la colectivización agraria que el régimen impuso con sangre y hambre a los campesinos. Diez años tardó Eisenstein en completar una nueva cinta. Aleksander Nevski (Алекса́ндр Не́вский, 1938) se estrenó cuando el culto a la personalidad de Stalin estaba en lo más alto, se habían celebrado los Procesos de Moscú y las relaciones con la Alemania de Hitler estaban muy tensas (antes del vergonzoso pacto Molotov-Von Ribentropp). Todo ésto se refleja muy bien en este drama histórico que loa la heróica resistencia del príncipe de Novgorod a la invasión de los caballeros teutónicos del Sacro Imperio. Hay paralelismos claros entre las figuras de Nevski y Stalin y en la indumentaria de los teutones se ven cascos que recuerdan a los usados por los alemanes en la Primera Guerra Mundial y esvásticas. Volveré a la película al hablar de la música. Seis años más tarde Eisenstein presenta la primera parte de su díptico sobre el zar Iván el Terrible (Иван Грозный, 1944), rodada en Kazajistán por la invasión nazi. Su visión de Iván IV como un héroe nacional le valió la aprobación del líder del PCUS. Estéticamente fascinan su blanco y negro muy contrastado y sus decorados impresionistas. Los problemas vinieron con el inmediato rodaje de la segunda parte, La conjura de los boyardos (Ivan Groznyy II: Boyarsky zagovor,1958). La película no fue aprobada por el gobierno, a quien no molestó que en la primera parte el zar recurriera a menudo de desatar el terror de la oprichnina (Lenin había tenido la cheka y Stalin el KGB). Sin embargo, no le gustó que en esta segunda parte Ivan fuera retratado como un tirano paranoico; tuvo que esperar doce años para su estreno, muertos ya Stalin y el propio director. Esta segunda parte, un summun de originalidad inventa un género cinematográfico en sí misma; introduce el color en secuencias como la del baile, que parece sacada de un musical de la Metro.
Iván el terrible


Si hay un elemento que une Aleksander Nevski e Ivan el terrible, ese es la música o qué pasa cuando el más grande compositor de la Unión Soviética y su más importante cineasta se unen para producir dos obras maestras. Sergei Eisenstein y Sergei Pprokófiev unieron fuerzas en 1937 y ya ambos habían sido acusados de tendencias formalistas. A pesar de Stalin y del realismo socialista, Eisenstein y Prokófiev lograron en estos dos films una de las más perfectas -¿la más perfecta?- síntesis de la imaginería visual y la música. No recuerdo un momento en que la unión de imagen y música provoquen una emotividad mayor que cuando, casi al final de Aleksander Nevski la cámara de Eisenstein recorre el campo de batalla sembrado de cadáveres a los sones de la sobrecogedora música que Prokófiev escribió para esa panorámica, que no recojo en vídeo al final de este pequeño ensayo como pretendía, aunque sí he podido encontrar la secuencia de la batalla sobre el hielo. Eisenstein se había propuesto en 1930 realizar la epopeya cinematográfica de la revolución mexicana, muy admirada por los bolcheviques. ¡Que viva México! (Да здравствует Мексика!) fue un proyecto inconcluso y la mayor tragedia personal y profesional para Eisenstein. El escritor estadounidense Upton Sinclair, que había auspiciado el proyecto, logró recuperar y montar parte del material filmado en una reconstrucción que se estrenó en el Festival de Moscú de 1979.

Compañero de Eisenstein en manifiestos e investigaciones sobre el montaje fue Vsévolod Pudovkin, quien con la adaptación del popular relato de Máximo Gorky La madre (Мать, 1926) inició una trilogía y llevó por primera vez al cine el ideario formal del realismo socialista antes de que lo hiciera su amigo en Lo Viejo y lo nuevo´.

Realismo estatalista

Lenin en octubre (Lenin v oktyabre. Mijail Romm, 1937) fue uno de los primeros films supervisados personalmente por Stalin tras depurar a varios censores y una de las primeras película sonoras en la que actores profesionales representaban a personajes históricos. Es un ejemplo emblemático del realismo socialista que el Komintern paseó por el mundo. Poco antes Felicidad (Schastye. Aleksander Medvedkin. 1935) supuso un curioso ejercicio de nostalgia pues vuelve al cine mudo y a los sencillos temas campestres sin la propaganda de Lo viejo y lo nuevo.

Hay que dar otro salto, esta vez hacia adelante, a la desestalinización de Jrushchov para encontrar otra joya del cine soviético: el clásico del cine bélico Cuando pasan las cigüeñas (Летят журавли. Mijail Kalzotov, 1957) , una justa Palma de Oro en Cannes que refleja el sufrimiento del pueblo soviético en la Segunda Guerra Mundial -para ellos la Gran Guerra Patria-, a la que aportó la mitad de las víctimas mortales. De los mismos años es el director Grigori Kozitzev, que se especializó en adaptar clásicos literarios: Don Quijote  (1957) y Hamlet (1964). También lo es La balada del soldado (Ballada o soldate. Grigori Chukhrai, 1959), una historia de amores de juventud en un contexto bélico.

Años de deshielo


Empezando la década de los setenta nos encontramos con una auténtica rara avisSol blanco del desierto (Béloye solntse pustyni. Vladimir Motyil, 1970) fue un curiosísimo híbrido de comedia, acción, musical y drama tan exitoso que los cosmonautas la ven ritualmente antes de sus vuelos espaciales. Su canción principal se convirtió en un gran éxito. Algo posterior es el lúcido tapiz de costumbres y relaciones interpersonales e intersociales de la oscarizada Moscú no cree en las lágrimas (Москва Слезам Не Верит. Vladimir Menshov, 1980)

Ya  con  Gorbachov en el Kremlin se desarrolló la obra de un realizador a tener en cuenta y muy de moda en su tiempo, Elem Klinov. De obligada visión son sus films Ven y mira (Idi i Smotri, 1985), la mirada de un niño sobre los crímenes nazis en la Bielorrusia ocupada a la que se le nota demasiado el encargo, y la anterior Agonía (Agoniya, 1981), ésta una biografía de Rasputín tan enloquecida como el propio favorito de la zarina. Pequeña Vera o Pequeña fe, que el ruso admite el juego de palabras, (Ма́ленькая Ве́ра. Vasili Pichul, 1988) fue una de las películas de más éxito del cine soviético, tal vez por contener sus primeras escenas de sexo explícito; un típico caso de cine malo beneficiado por los aires de libertad de la Perestroika ¿se acuerdan del cine del destape?

Permítanme hacer aquí un alto para mencionar la obra de un mítico realizador japonés, pero es que no se puede contar la historia del cine soviético sin mencionar Dersu Uzala (Akira Kurosawa, 1975). Se trata de una producción de la URSS que adapta un libro del ruso Vladimir Arsenev y que está rodado en la taiga siberiana, donde el cazador Dersu vive en total simbiosis con una naturaleza salvaje. Se trata de una hermosa historia de amistad y sencillez que cosechó los mejores galardones internacionales.

El caso aparte de Tarkovski

Pocos creadores más libres ha dado el siglo XX que el cineasta ruso Andrei Tarkovski. Por sus extremas minuciosidad y autoexigencia -siete películas en 25 años de una carrera truncada por la muerte temprana-. Por su escaso interés por la comercialidad. Por su negativa a acatar los dogmas que le acabó llevando al exilio. El éxito en festivales y en Occidente de La infancia de Ivan  (Иваново детство, 1962) le dió  más inconvenientes que ventajas para rodar su segunda película, la monumental -y excesiva- Andréi Rublev (ндрей Рублёв, 1966). Después aceptó dirigir Solaris (Солярис: Solyaris, 1972) porque necesitaba seguir trabajando. La película se estrelló fuera de la URSS porque las autoridades soviéticas metieron la pata lanzándola como la respuesta rusa a 2001, una odisea del espacio (2001, a space Odissey. Stanley Kubrick, 1968). La Solaris de Tarkovski es una hermosa película, en las antípodas de la ciencia ficción convencional, pero el cine jamás podrá plasmar la riqueza descriptiva de la maravillosa novela de Stanislaw Lem, aunque esta versión esté muy cerca de trasladar su espíritu.

En ningún momento vemos el rostro de Alekséi, el protagonista de El espejo (Zérkalo, 1975), pero la de Tarkovski no es una pulícula de estructura narrativa ni de pretensiones didácticas, sino de sentimientos, a ratos demasiado hermética. Después, regreso a la ciencia ficción con Stalker -La zona en algunos países hispanohablantes- (Стáлкер. 1978), una distopía postapocalípticaque tuvo que ser vuelta a filmar después de que un accidente en el laboratorio destruyese la primera versión; sospechoso en una película argumental y formalmente incómoda para el régimen.

La muerte le llega a Andrei Tarkovski tras rodar en Suecia al margen de la industria soviética y estrenar en Cannes su obra más elevada cinematográfica y místicamente, Sacrificio (Offret, 1986), una película que logra concentrar en el espacio temporal de un único día solar todos los miedos que atenazaban al hombre en el momento álgido de la guerra fría y en el borde del precipicio del holocausto atómico. Ningún cineasta podría aspirar a un testamento tan sublime.

La desintegración

Apartir de 1991 debemos dejar de hablar de cine soviético -desaparece la propia URSS- y referirnos a las distintas nacionalidades que la integraban, fundamentalmente la rusa. Por eso debemos dudar si la magnífica Urga (Nikita Mikhalkov, 1991) es la última película soviética o la primera del actual cine ruso. Es admirable su estudio de contrastes entre vida rural y vida urbana que también había interesado a muchas de sus antecesoras soviéticas. Mikhalkov, que antes ya había asombrado al mundo con Ojos negros (Ochi ciornye, 1987), se ha convertido en el cineasta de referencia de la Rusia actual, pero esa ya es otra historia.

Vladimir Putin dijo una vez que quien quiere reinstaurar el comunismo [y la Unión Soviética] no tiene cabeza y quien no lo echa de menos no tiene corazón. Junto a la literatura de Solzhenitsyn, Pasternak, Grossman y Ehrenburg, la gran aportación de la Unión Soviética a la cultura mundial durante sus setenta años de existencia es el cine. Y eso no podemos olvidarlo por más muros que se levanten y se derriben.


miércoles, 29 de noviembre de 2017

El reino de los impunes



En septiembre de 1980 entraba yo a hacer la matrícula en la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense y me encontré con que un pequeño grupo de guerrilleros de Cristo Rey había irrumpido allí con sus conocidos modos matones -supe que era relativamente habitual y que solían proceder de la cercana Facultad de Drecho; otras veces les vi atacar el Rastro con sus cadenas, palos y banderas del pollo-. Algunos de mis futuros compañeros lograron aislar a uno de ellos y procedieron a someterlo a un juício popular -estaba de moda la revolución de Jomeini-; acojonado delante de tanta mirada hostil, el guerrillerito llegó a suplicar que llamaran a la policía: sabía que los uniformados -no recuerdo si aún vestían de gris o ya iban de marrón, pero seguían siendo de la escuela de Billy el Niño y las mazmorras de la Puerta del Sol- se limitarían a darle un par de vueltas en su jeep y dejarle en cualquier esquina con una palmadita en la espalda: era un hijo de buena familia -imagino- que había hecho una gamberrada y gozaba de impunidad. Y, hablando de ese concepto, hoy, casi cuarenta años después, España es el país más impune de Europa, ocupando el puesto 17º del planeta en el índice publicado recientemente por la universidad mexicana de Puebla (ver www.lainformacion.com/mundo/espana-encabeza-la-lista-de-los-paises-con-mas-impunidad-en-europa_DI7gxggy1ZcAs7BAnkqjA7/), un estudio que analiza un problema en el que están involucradas las instituciones de seguridad y la Justicia. Y si en el siglo XXI seguimos hablando como en 1980 de impunidad en España no debemos extrañarnos si tenemos en cuenta que nuestra democracia se construyó sobre la impunidad de crímenes muy recientes - dos generaciones como máximo-, que su suelo está agujereado de fosas comunes -sólo los kemeres rojos camboyanos ganaron en desapariciones forzadas a nuestro invicto caudillo- y que dos amnistías y el negacionismo, la hostilidad o el desinterés de quienes nos han gobernado en las últimas cuatro décadas han impedido que los criminales rindan cuentas y que tengan calles, plazas y hasta pueblos con su nombre . Quienes desde ámbitos de responsabilidad lo han intentado se han visto acosados y vilipendiados hasta quedar fuera de juego. Nuestra vergüenza se acrecienta ante el ejemplo que nos da la Justicia argentina, que derogó las leyes de amnistía y punto final de sus gobiernos, ha condenado con dureza y sin vacilar los crímenes de lesa humanidad cometidos por sus juntas militares y además es la última esperanza para quienes enEspaña sólo encuentran obstáculos para sacar a sus familiares de las fosas y cunetas del franquismo. Antes de colgar banderas en los balcones muchos patriotas deberían sentir esa vergüenza y preguntarse si de verdad están tan orgullosos de su país de impunes.

Con uniforme, placa y pistola

Palabras de amor a una alcaldesa
Cuando eldiario.es publicó en exclusiva la existencia en la policía local de Madrid de un grupo de güasap (llamado 10 años y de noche y creado para tratar asuntos laborales) en el que se vertían graves insultos y amenazas contra la alcaldesa de la capital ("Lo que es terrible es que ella no estuviera en el despacho de Atocha cuando mataron a sus compañeros" escribe un municipal que remata "Hija de la gran putísima roja de mierda malparida" y en la sucesión de mensajes contra Carmena, otro policía le desea que "Ojalá tenga un accidente y una muerte lenta y agónica" y un tercero "Que se muera la zorra vieja ya"), medios de comunicación ("Ojalá explote la sexta con ellos -Antonio García Ferreras y Ana Pastor- dentro"), izquierdistas en general (también deseaban la muerte a Pablo Iglesias y Gabriel Rufián en la explosión de la que, siguiendo a Jiménez Losantos,la tele de Podemos) e inmigrantes (para los que proponían la receta de "incrustarles casquillos en la cabeza a matillazos"), estaba haciendo pública la denuncia presentada por un sindicalista de Comisiones obreras en la Policía Local madrileña por lo que podrían ser delitos de odio, amenazas y apología del terrorismo. Inmediatamente se desató la guerra entre los presuntos autores de las injurias y los que consideran sus sindicatos -que son mayoría entre los seis mil agentes locales de Madrid- por un lado y por otro el sindicato del policía denunciante: En un comunicado CCCOO se mostró "orgullosa de la valentía y ejemplo de nuestro compañero ante una banda de violentos disfrazados de policías municipales de Madrid. No está sólo, tiene codo a codo a su organización". La Asociación de Policía municipal de Madrid -APMU, mayoritario- respondió de inmediato que "sin pruebas -¿? todos hemos podido leer los mensajes y dan escalofríos- no se puede afirmar que sean agentes quienes hicieron manifestaciones ya que en los grupos privados no se piden credenciales. Un poco de respeto y no ensuciar la imagen del cuerpo -sic- sin pruebas y sin una sentencia que lo confirme". CCOO insiste en que "denunciar a quienes dentro de la Policía Municipal son violentos y amenazan de muerte es precisamente limpiar la imagen. Amparar a los responsables, intentar esquivarlo y no apoyar a las víctimas sí que es ensuciar nuestra imagen como policía democrática". Otro sindicato de policías locales, APM, se muestra en principio de acuerdo con que "por supuesto habrá que limpiar a todos aquellos que no merezcan llevar nuestro uniforme" pero, dándole la vuelta a esta afirmación, llega a cargar contra la persona que, según esta central, filtró a la prensa las conversaciones de este chat de tendencia fascista: "Sabemos que este confidente laboral es delegado de CCOO -sólo hay dos a los que poner en la diana, así que el verdadero confidente laboral puede ser toda una central sindical-, y sabemos ahora que sus expresiones de provocación en este chat desde hace tres meses iban a conseguir estas desgraciadas capturas de mensajes descontextualizadas". Por su parte CSIF, sindicato mayoritartio en la Policía Local en el conjunto de España, censuró también "la conducta de aquel o aquellos que, valiéndose de su condición de miembro del citado grupo privado de mensajería, hayan divulgado sin la autorización de sus participantes tantoconversaciones privadas como datos personales de los que participaban" y atacó también a Comisiones Obreras por defender abiertamente al agente amenazado ("parecería un accidente... conozco gente que conoce gente..." escribían) por presuntamente filtrar el contenido. Defendió que lo que le preocupa es la privacidad de los agentes y que "el contenido de los mensajes y sus supuestos responsables son parte de la investigación judicial y, por tanto la Justicia determinará la responsabilidad última y las consecuencias de los hechos". Destacan también "la profesionalidad de los integrantes de la Policía Local de Madrid que, a diario, ponen lo mejor de sí mismos para salvaguardar la seguridad, los derechos y libertades de los madrileños". En el rupo de guasap del Turno de noche llegaron a participar más de doscientos policías, pero el caracter vejatorio y la violencia verbal de los comentarios proferidos por una minoría hizo que paulatinamente muchos se salieran de .el. Todos ellos patrullan de noche y armados por la capital. Sólo uno, sin embargo, se atrevió a denunciar unas manifestaciones y amenazas que recuerdan mucho a la Cosa Nostra de los noventa y a la izquierda abertzale de los años de plomo. Junto a las capturas de pantalla de los mensajes, el policía denunciante entregó el relato de seis meses de amenazas contra su persona: algunos piden fotos del agente, al que no terminan de localizar: "¿Alguno tiene una foto? Una barra de salchichón a quién suba una foto", comentan dos policías. Dos semanas después de que eldiario.es publicara suexclusiva y estallara el escándalo, en el grupo quedan menos de treinta agentes, una docena de ellos habitualmente activos en el chat, sólo tres han sido identificados y están suspendidos, sin placa, arma reglamentaria ni acceso a bases de datos policiales, aunque con permiso de armas para uso discrecional ¿impunidad?. El agente que presentó la denuncia vive oculto para defenderse de sus propios compañeros, pero tras tomar declaración a los tres identificados e imputarles por amenazas e injurias, el juez no ha querido dictar medidas de protección al denunciante amenazado porque -dice- no corre peligro. Algunos, interesadamente, han querido ver el caso como simple disputa entre sindicatos, pero estamos en una importante lucha política entre la democracia y la impunidad de la barbarie. Ya se detectó a un representante sindical de la Policía Local de Madrid entre un grupo neonazi que insultaba e intentaba agredir en la estación de Atocha a parlamentarios catalanes. El  año pasado el Ayuntamiento de Manuela Carmena modificó los requisitos para acceder a la Policía Local buscando mentes más maduras y abiertas que los ultras y los típicos rambos deseosos de tener placa, pistola y porra que suelen buscarse la vida como policías o vigilantes de seguridad; entonces el grupo municipal del PP que, pese a la salida forzada de Aguirre, representa a la derecha más extrema, puso el grito en el cielo diciendo que eso significa seleccionar trabajadores según su ideología. De hecho estas conductas se dan en otras instancias de la seguridad: El ministerio del Interior investiga desde septiembre improperios similares en otro grupo de güasap de agentes de la Policía Nacional en Zaragoza que se citaron para protestar junto a un grupo de ultraderechistas contra la presencia de líderes de Unidos Podemos y cargos electos de partidos de izquierda y nacionalistas en un acto celebrado en la capital aragonesa, protesta que culminó en agresión a la presidenta del Parlamento regional. Por la misma época el gobierno también se vio obligado a frenar las despedidas patrióticas que se organizaban en cuarteles de la Guardia Civil a los contingentes desplazados a Cataluña con motivo del referéndum del 1 de octubre. Se trata de quienes. con el monopolio legítimo de la violencia, velan por nuestra seguridad.
Amigos para siempre
consideran

El caso ya descrito de la reunión izquierdista boicoteada en Zaragoza es muy significativo de como quienes azuzan a estos neonazis, vayan de uniforme o de paisano despúes disfrazan a los victimarios de víctimas para culpar y acosar legalmente a sus enemigos políticos: En Zaragoza incluso llamaron a comparecer ante el juez a unos jubilados que agitaban banderas españolas y algunas franquistas frente al pabellón donde se reunía Podemos para que dijeran que se sintieron injuriados al ser supuestamente calificados de nazis, y se ha citado también a Alberto Garzón y a Pablo Echenique como presuntos injuriadores. Pero del hecho de que los manifestantes tuvieran encerrados durante horas amás e cuatrocientos cargos públicos y agrediertan a la presidenta del Parlamento de Aragón, nada que investigar. Impunidad. Como la del bocazas Rafael Hernando, que llamó nazis a quienes siguieron la huelga del 3 de octubre en Cataluña.

Ultras con carné y alto cargo

El pasado 18 de octubre, el delegado del gobierno en Castilla-La Mancha, José Julián Gregorio amenazó a la autonomía que preside el socialista -y modosito- Emiliano García-Page: "Está pidiendo a gitos el artículo 155 de la Constitución para que el Estado corrija los problemas de la comunidad", dijo criticando a un gobierno regional "supeditado a las directrices de los separatistas de Podemos" que están en la coalición de gobierno. La más o menos velada amenaza del 155 ha aarecido en más comunidades durante la crisis de Cataluña, donde sí se ha aplicado y ahora hay gobierno disuelto, presencia policial extraordinaria, y exgobernantes fugados y en prisión, sin que se haya resuelto la fractura social abierta por el procès independentista: los presidentes del PP del País Vasco, Alfonso Alonso, y Navarra, Ana Beltrán, también han amenazado con lo mismo sin recibir el menor reproche de Génova o Moncloa. El caso catalán y las banderas españolas en los balcones permiten introducir en el debate colectivo ideas que en otro concepto suscitarían el rechazo del alma democrática: se habla de prohibir partidos independentistas -Pablo Casado, el vicesecretario de comunicaciñon del PP ya lo ha planteado para Cataluña, País Vasco y Galicia-, de centralizar la educación pública, intervenir televisiones autonómicas poblándolas de gente normal o incrementar las atribuciones del Estado contra la protesta en la calle -la Ley mordaza ya no les basta- ¿hay vida inteligente en el Tribunal Constitucional para impedirlo?. PP y Ciudadanos parecen querer aprovechar un contexto favorable para hacer una transformación en profundidad del modelo territorial y del pacto constitucional -la historia de las contrarrevoluciones nos ha enseñado que el reloj puede marchar hacia atrás, y la física que la fuerza centrípeta puede anular e incluso vencer a la fuerza centrífuga-. Para un proceso de involución democrática, recentralización y autoritarismo la derecha se las pinta como nadie; lo preocupante es que personas progresistas y de izquierdas se posicionan en el debate actual a favor de la mano dura, lo que hace temer que se llegue, con un amplio apoyo político (el viejo bipartidismo + Ciudadanos) a una limitación y penalización de la protesta.

Los impunes de antes

No es necesario retrotraerse  a las cunetas, las torturas en la DGS amnistiadas en 1977 o a  las apropiaciones y expropiaciones ilegales que eriquecieron a los de la inquebrantable adhesión. Ya sabemos que Gas Natural Fenosa jamás pagará por el expolio como botin de guerra de Electra Popular Coruñesa, del republicano fusilado José Miñones, precisamente porque nada goza de tanta impunidad como el capital, más aún el de la industria energética. También con Franco ya en la tumba los periódicos de la transición recogían como aún se te podía obligar a cantar el Cara al sol si tenías un mal encuentro en la calle. El Tarancón al paredón se gritaba igual que se garrapateaba en las paredes (años después,cuando fue jubilado de forma express, el cardenal de la democracia fue
Tarancón al paredón gritaban y escribían
reconvenido por el papa polaco
como responsable a su juicio de que el catolicismo retrocediera en España en plena lucha final para doblegar al comunismo); hoy algunos de los que entonces gritaban y pintarrajaban Tarancón van los domingos a misa en San Francisco de Borja y los lunes a los maitines de Génova, 13, tan tranquilos. Ya me referí al principio a la impunidad de aquellos Guerrilleros de Cristo Rey y similares en los primeros años ochenta.Contra las impunidades del pasado a España, el reino de los impunes, le ha tenido que dar lecciones la Justicia argentina: si la española tiene atadas las manos por las leyes de amnistía y los manejos de los gobiernos de la alternancia, la de Buenos Aires, que tuvo la valentía de derogar las infames leyes de obediencia debida y punto final y encarcelar de por vida al dictador Videla y ha obligado a España a sacar de fosas comunes a asesinados por el franquismo, recientemente ha dado ejemplo al mundo con la histórica condena a los responsables de los vuelos de la muerte. La impunidad no es algo inevitable; las naciones civilizadas la combaten hasta imposibilitarla.

Las nuevas generaciones

La cuestión territorial ha exacerbado los animos. En la manifestación multitudinaria organizada por Sociedad Civil Catalana el 8 de octubre en Barcelona figuraban colectivos extremistas que proferían insultos a los Mossos y gritos de Puigdemont a prisión sin que nadie tomara medidas durante ni a posteriori. El pasado 4 de noviembre en Mataró después de a manifestación por la unidad de España un grupo de ultraderecha agredió a puñetazos a un joven que salía de su casa tras exigirle que gritara Viva España; como lo del cara al sol en el 76. Los altercados por grupos de ultras se suceden en los el escrache a la vicepresidenta de la generalitat valenciana, Mónica Oltra, en el que miembros de España 2000 enmascarados gritaron contra el independentismo con la música de un pasodoble a todo volumen. También en Valencia el 9 de octubre, día de la Comunidad Valenciana, miembros de Yomus, ultras del Valencia C. F., atacaron brutalmente a miembros de la izquierda nacionalista que celebraban su manifestación anual por la lengua valenciana -podemos discutir si tal cosa existe, pero de ahí a los golpes...- y a algunos periodistas que grababan las agresiones; en dichas grabaciones y retransmisiones en directo fuimos testigos de la laxitud con que la Policía reaccionó a las agresiones. Más de un mes después, el juez que instruye la causa tuvo que redactar una provisión recordando a la Policía Nacional que no puede dar por concluido su trabajo porque considera que aún quedan muchos agresores por identificar y citó a un mando policial para dar cuentas por su falta de diligencia al no haber dado por identificados a algunos ultras bien conocidos y reconocibles en las imágenes.
últimos meses: tras la riña tumultuaria del día de la Hispanidad en Barcelona, en el que participaron hooligans de varios clubes de fútbol siguió

Cóctel de fobias

Esta ultraderecha del nacionalismo español es aficionada a practicar la coctelería con sus propios odios; los mezcla, agita y bate - no son como James Bond, que toma sus martinis agitados, no batidos-: el 2 de noviembre hubo que denunciar que aquella mañana, a las puertas de la Audiencia Nacional en Madrid el exconseller de Empresa de la Generalitat, Santi Vila, que acudía a declarar ante la juez, fue increpado al grito de maricón. El propio Vila hizo pública en su día su orientación sexual, queno es la misma que la del futbolista catalán Gerard Piqué, insultado de la misma forma en un entrenamiento en la ciudad deportiva de Las Rozas, también por individuos que enarbolaban banderas españolas y pancartas con lemas catalanófobos. Independentista, catalán, homosexual, barcelonista... todo ello es réprobo para esta gente de orden, sólo les faltaba ser negros y de Podemos. Ambos casos llegaron hace un mes a la Fiscalía y aún no ha pasado nada: camino a la impunidad.

Las complicidades

Podría parecer que la impunidad de uno de los personajes más siniestros de las cloacas del Estado en las últimas décadas, el comisario José Villarejo había terminado cuando una juez, muy conservadora, de la Audiencia Nacional ordenó para él prisión incondicional preventiva. pero del mismo modo que Al Capone no fue encarcelado por sus crímenes, sino por fraude fiscal, Villarejo y sus secuaces están entre rejas acusados de diversos cohechos, y no por una larga serie de actividades clandestinas animadas por el poder que han puesto en peligro a nuestra democracia y a ciudadanos españoles públicos y anónimos.

Ala ultraderecha montaraz, nostálgica de viejas tiranías (Falange, España 2000, Hogar Social Madrid) o no (Vox) le han salido aliados con representación parlamentaria. Están, por supuesto, los barones rampantes del Partido Popular (Hernando, Casado) pero nadie, desde que se aprobó la Constitución de 1978 nadie había representado el centralismo y el nacionalismo español a ultranza como lo hace hoy Ciudadanos, con sus escaños y sin necesidad de sacar banderas preconstitucionales. Por poner un ejemplo, a principios de noviembre el partido de Rivera dió luz verde (Cs no apoyaba, pero sí avalaba)  a sus afiliados y simpatizantes valenciano para articipar si lo deseaban en una manifestación regionalista y españolista que, bajo el lema Somos valencianos, somos españoles, convocaron conocidos falangistas (algunos de ellos participantes en las agresiones ultras del 9 de octubre), junto a Vox y una Coordinadora de Entidades del Reino de Valencia cortada según el mismo patrón. Finalmente hubo notable presencia de cargos y militantes de Ciudadanos en la marcha identitaria.

Con este panorama que vemos, parece claro que, como leí a Rosa María Artal, España ha entrado en una deriva tenebrosa: El país camina hacia la involución con la excusa de la crisis catalana, el retrato de esa sociedad irracional y vengativa que prefiere el Viva España como himno nacional, que se anuda al cuello una bandera con un toro, imitando no sé si la capa de Ramón García o la del conde Drácula. Sólo puede ocurrir en un país que adolece de la educación que enseña a discernir y actuar en valores; una sociedad a la que el fango de corrupción en que chapotea su gobierno le resbala, que -cuentan como gracieta simpática los medio- ha agotado el número 155 (el del articulo que deroga autonomías) para la lotería de navidad y no se le ocurre apostar al 81067, número de placa del inspector jefe de la UDEF, Manuel Morocho, ni pide erigir un monumento ni rotular una calle con el nombre de este héroe de la Gürtel, que ha recibido toda clase de presiones, acoso laboral, calumnias de la prensa derechista, intimidaciones de dirigentes populares y amenazas a su familia sin renunciar a perseguir las finanzas ilegales y las corruptelas del Partido Popular y acabar denunciándolas en el Parlamento con nombres y apellidos. Deriva tenebrosa e involución es que no sea portada en todos los medios y que incluso se esconda la explosiva comparecencia de Morocho. Pero, hablando de inmunidad, ¿qué me dicen de quienes, sean electores o elegibles, se muestran tan inmunes al fango de la corrupción que, aunque les llegue a los ojos no modifica su voto o cambia su estatus? ¿a quién le interesan la corrupción, las colas en los hospitales, los colegios infantiles? Siempre habrá tiendas chinas que vendan banderas, cuñados con grupos de guasap, gente a la que encarcelar Constitución en mano, cuestiones políticas que judicializar, aguerridos muchachotes de la sana juventud española dispuestos a hacerle el trabajo sucio en las calles, con porras o con cuentas de tuiter, a la gente de orden que los utilizan desde el sofá o el escaño y les pagan con inmunidad, moneda de uso corriente en este reino.

Ojo, la inmunidad no es para todos. Igual que un juez de Madrid no cree necesario proteger al Sérpico de la policía local de los compañeros de éste que le amenazan, la Audiencia de Navarra sobreprotege a una manada de presuntos violadores y permite escrutar en la vida posterior de la víctima preguntándose por qué no está hundida en la depresión, no se metió a monja ni guarda luto riguroso. El cuñadismo español tiene hasta sus medios de comunicación que inquieren si la mujer opuso suficiente resistencia. Si al final esta manada de fieras, u otras que vengan, queda impune, se encontrará en su ecosistema natural, el reino de los impunes.



lunes, 27 de noviembre de 2017

El polígono de tiro de Scaramanga




Al principio de El hombre de la pistola de oro (The man with the golden gun. Guy Hamilton, 1974), la novena película de James Bond y una de las más logradas de la saga, encontramos al asesino Francisco Scaramanga, interpretado por Christopher Lee, que se entrena en un extraño polígono de tiro construido en una isla secreta de su propiedad y en el que un juego de espejos contrapuestos, figuras que representan a posibles rivales, obstáculos físicos y efectos ópticos sirven para generar confusión, ocultarse y agazaparse frente a cualquier enemigo aunque también puede distraerte para que dispares al blanco inadecuado. Al final de la cinta. el mismo complejo de trampas y engaños será el escenario del combate a muerte entre Scaramanga y el agente 007 (Roger Moore).
Veo claras similitudes entre aquella trama de engañifas, subjetividades que retuercen la realidad y artilugios para nublarla con lo que está ocurriendo en Cataluña en los últimos meses o, más exactamente, con las interpretaciones que le damos a la cuestión, a las conclusiones que extraemos y a las informaciones sobre ella, siempre interesadas, que nos ofrecen medios de comunicación, redes sociales (esas madrigueras de cuñados que son los grupos de guasap, los falsos perfiles de tuiter) y políticos de todo signo. Entre tanta niebla (artificial) se agazapan los gorilas.

Cuando los independentistas se lanzaron a convocar la consulta del 1 de octubre todos, salvo los creyentes  en las promesas del govern y la CUP  y en la fábula de una república libre, próspera y europea - dos millones, milloncejo arriba o milloncejo abajo, según el ábaco de la Generalitat, no son pocos crédulos- sabíamos que aquel referéndum era una pantomima sin garantías, validez legal ni capacidad para modificar la realidad. Por tanto, como ya opiné antes, lo más inteligente hubiera sido dejar a los conversos y los no tantos participar en su encuesta -inefectiva y tan poco fiable como las de Metroscopia para El País- y que luego los independentistas de corazón, al sentirse engañados, hubieran pedido cuentas a quienes les mintieron y les dijeron que las empresas harían cola para entrar en la nueva Cataluña,esa patria ideal donde sólo sobraban los cenizos y feixistes como Serrat, Coixet o Frutos. Pero, en lugar de eso, quienes gobiernan el Estado decidieron enviar lo que a ojos de muchos fue una invasión policial - las cargas, los golpes y los heridos en las portadas de todo el mundo se convirtieron en la nueva imagen de la marca España y son la verdadera causa de la caída del turismo en Cataluña durante el mes de octubre-, sacar las banderas conservadas en alcanfor del nacionalismo español y de paso resucitar a una ultraderecha agresiva que creíamos desactivada o en todo caso camuflada en los escaños de Ciudadanos y en algunos del PP.

La república de los ocho segundos
En este juego de espejos y espejismos lo siguiente fue el discurso del 10 de octubre ante el Parlament en el que Carles Puigdemont dijo asumir el mandato del pueblo de Cataluña expresado en referendum de convertirse en un Estado independiente en forma de república y acto seguido pidió al Parlament que suspendiera los efectos de dicho mandato. Acto seguido no hubo votación alguna. Desde luego está más claro que las aguas de Barcelona -y tanto como las del Canal de Isabel II- para quien lo quiera ver que no hubo declaración de independencia. Estuvo de más el intercambio entre presidentes de cartas, preguntas con amenaza implicita y respuestas ambiguas que siguió. Aquella interminable tarde y noche de envites y capitulaciones, con Uuus y Ooos entre los congregados en el Parc de la Ciutadella esperando el advenimiento e la república culminó en la firma por los independentistas de un documento que noera más que una declaración de intenciones, un compromiso de caminar hacia la independencia. Sin embargo, bastante más tarde se ha conocido que aquel 10 de octubre el Gobierno, ante la contingencia de un posible atrincheramiento de independentistas en la sede del Parlament, tenía preparada una intervención armada al más puro estilo Hollywood (ver  www.elplural.com/cataluna/2017/11/13/asi-querian-detener-puigdemont-300-marines-desde-el-aire-y-las-alcantarillas) ¡demasiadas películas de Stallone y de Seagal! Dos semanas después y tras un amago por parte del president de convocar elecciones como le pedía cualquiera con dos dedos de frente, el Parlament aprobó la declaración unilateral de independencia que nunca existió. La presidenta engañó a los suyos y a los contrarios: la declaración firmada en la noche del día 10 se recogió en una exposición de motivos que no tiene efectos jurídicos, mientras que lo que aprobaron los 72 diputados de Junts Pel Si y la CUP fue el articulado que instaba al Govern a aplicar la denominada Llei de Transitoriedad: no hubo DUI por ningún lado, la bandera monárquica siguió ondeando en Sant Jaume y la decisión no se publicó en boletín oficial alguno. Fue un fake más (ver www.gurusblog.com/archives/no-ha-habido-declaracion-unilateral-de-independencia-the-fake-dui/28/10/2017/).

Sin embargo, puesto que el gobierno de Mariano Rajoy y la mayoría de medios de comunicación estatales dieron por hecho que sí hubo tal DUI, se procedío a cumplir la amenaza de suspender la autonomía catalana; aunque Rajoy contó para ello con el apoyo del PSOE y el entusiasmo impaciente de Ciudadanos para poner en marcha el artículo 155 de la Constitución no los necesitó, pues la tramitación de dicho artículo en el Senado -cámara que controla absolutamente gracias a una ley electoral injusta- fue al menos tan irregular como la aprobación de las leyes de referendum y transitoriedad los días 6 y 7 de septiembre en el Parlament de Cataluña. Entre el 21 y el 27 de septiembre, cuenta una senadora de designación autonómica, se cometieron toda clase de desmanes en el Senado: Se empezó a tramitar incluso antes del Consejo de Ministros, sin pasar por la Junta de Portavoces lo que se sometía a votación y sin dar tiempo a la oposición de presentar alegación ni modificación alguna; una imposición  de la mayoríaen toda regla como la que permitió Carme Forcadell mes y medio antes en Barcelona.

Forcadell fue el objeto de otro bulo que circuló por las redes sociales y algún digital: tras pasar un día en la cárcel por orden de la Audiencia Nacional y salir bajo fianza, ante el magistrado del Supremo la presidenta del Parlament disuelto declaró que aceptaba la realidad de la aplicación del 155, pero en ningún momento dijo estar arrepentida ni renegó del soberanismo, como sí se decía en una versión manipulada del auto judicial del 10 de noviembre que se publicó en Libertad Digital y circuló por las redes y que eminentes tuiteros como el economista ultraliberal José Carlos Díez creyeron y ayudaron a difundir.

Marta en ocasiones ve muertos
Otra especialista en espejismos y cortinas de humo ha resultado ser la dirigente de ERC Marta Rovira, quien se sacó de la manga, como han acabado reconociendo sus propios correligionarios que antes la creían a pies juntillas, que el gobierno central había amenazado con llenar las calles de sangre. Lo preocupante es que la candidata que en ocasiones ve muertos será una más que probable consellera, e incluso presidenta, del próximo govern. Sorpresas te da la vida, y más aún cuando se camina sobre arenas tan resbaladizas: a la lista de marxistas (de Groucho) se ha unido últimamente el autodeclarado president en el exilio. Después de defender contra viento, marea y razón que nadie negaría la europeidad de una república independiente catalana, a la que nadie negaría su lugar entre los estados de la Unión, le bastó con hacer el ridículo entre los compatriotas de Tintín y ser tomado a mofa en las cancillerías europeas para convertirse de la noche a la mañana en un furibundo eurófobo que plantea a los catalanes un referéndum -otro más- sobre la continidad en la Europa comunitaria: un catalexit o algo así. ¿Cuál será la próxima maniobra de distracción de camino al frenopático? ¿desgajarse físicamente de la Península Ibérica al estilo de La balsa de piedra de Saramago?

Elagente Cipollino contra Cospedal
Hay que volver a tratar del gobierno central del Partido Popular. Del mismo modo que tras los atentados del 11-M montó de inmediato una teoría de la conspiración sobre la autoría de los ataques que más le convenía y entonces el diario El Mundo fue el altavoz de la conspiranoia, ahora ha imaginado  unos malos aún más esperpénticos detrás del independentismo catalán y esta vez con la inestimable ayuda de El País: una trama de hackers rusos y venezolanos. Renovarse en la mentira o morir. Primero salieron con el cuento los ministros Méndez de Vigo y Cospedal; después el mismísimo presidente Rajoy le vendió la moto a Carlos Herrera en una forma tan enrevesada que haría palidecer de envidia a Antonio Ozores.Putin, Maduro y Puigdemont, armados con sus ipads, conspirando contra el Occidente cristiano; sólo falta Espectra!- y la ministra de Defensa se tragó la broma en directo de unos humoristas rusos según la cual el president en fuga era el agente secreto Cipollino al servicio del Krenlim. Esta chusca colección de despropósitos me recuerda mucho al disparatado argumento de una película estrenada ¡con notable éxito comercial! en plena era Reagan, Amanecer rojo (Red dawn. John Milius, 1984): Aprovechando que los verdes pacifistas gobiernan Alemania y han dejado Europa desarmada ante el expansionismo rojo, tropas soviéticas, cubanas y ¡nicaragüenses! invaden los Estados Unidos para implantar el comounismo in the home of the brave and the land of the free.
Ciberputin contra la unidad de España
De tal manera se han creído su propia mentira que el presidente la ha planteado en las comunidades europeas-¡horror,









*Algo ha sido modificado en la política de compartir enlaces de Google que me ha impedido enlazar algunas noticias sobre los temas tratados. He incluido entre paréntesis y en cursiva las direcciones de esas noticias para copiar y pegar en el navegador,

martes, 31 de octubre de 2017

Playlist: Hasta el agua de los floreros

Janis anuncia su marca preferida

La música, no toda pero sí sin duda el rock y el blues, ha mantenido una relación casi de pareja con el alcohol (el bebercio, el morapio o como coloquialmente se quiera llamar al hecho de consumir  -tragar, pimplar...- bebidas espirituosas).  La asistencia a un concierto sin tu copita o al menos tu cerveza (he dicho cerveza, así que la Cruzcampo no cuenta; tampoco hablo de porros, esos deberían quedar para el reggae) se antoja una frikada. Una vez asistí a un festival en el que no se servía alcohol ni tabaco (el Gutiérrez, en la Peineta). Estoy convencido de que eso tuvo que ver conque no hubiera segunda edición, y eso que el cartel no estaba mal.

Pero aún más presente ha estado el alcohol en lo alto del escenario. Son míticas las cogorzas sobre las tablas de Janis Joplin y nuestro Silvio, entre muchos otros. Yo mismo he visto a Pete Doherty beberse a morro una botella de Rivera mientras cantaba en un festival de Madrid, a Santiago Auserón cantar Dock of the Bay mientras totalmente beodo se revolcaba sobre el escenario de Rock-Ola en la presentación de La estatua del Jardín botánico; y en el único Womad que se celebró en Granada a un Shane McGoman (sin Pogues) tambalearse con el hígado tan podrido como los dientes.

Aunque drogas de todas clase (ya tuvieron su playlist y darìa para algunos más), adiciones y excesos son parte importante de la mitología del rock y su mala fama entre la gente decente, en su panteón hay profesionales de la melopea como Doherty, Tom Waits, Chavela Vargas y en España Siniestro Total, Los Enemigos y el citado Silvio, que se han bebido hasta el agua de los floreros. Del mismo modo, los distintos licores (whisky, ron, cerveza, vodka. tequila), algunas marcas incluso (Four roses), cocteles y combinados, bebidas menos comunes como Coumtry Comfort, absenta y mescal, útiles como el vaso, la botella y la polisémica copa, bares y otros templos donde mojarse con agua (de fuego)  bendita y vocablos como borrachera, curda, resaca y sinónimos forman parte esencial del diccionario del rock, que no las olvida, aunque muchos beban para olvidar, incluso cuando uno se ve posrtado en la sin. Conste que ésta no es una colección de favoritas; incluir a Ramoncín me cuesta dolores de cabeza ¡hics!


Doherty, ¿juma o pose?
1 Los Brincos: Borracho
2. Van Morrison: There stands the glass
3. Antonio Machín: Camarera de mi amor
4. Mary Gauthier: I drink
5. Bersuit: Yo tomo
6. Carlos Gardel: Tomo y obligo
7. John Lee Hooker: One bourbon one scotch one beer
8. Siniestro Total: Hermano bebe/Vámonos al Kwai/Barman/El gremio de hostelería
9. Silvio: La ragazza del elevatore (e la prima aureola de la mia resaca)
10. AC/DC: Have a drink on me
11. Lou Reed, John Cale & Nico: Empty bottles
12. The Housemartins: Happy hour
13. The Special AKA: Alcohol
14. The Pogues: Streams of whiskey
15. Desmadre 75: Saca el güisky cheli
16. Ramoncín: Hormigón, mujeres y alcohol
17. Danza Invisible: El club del Alcohol
18. 091: El mismo bar/Cuando pierdo el equilibrio/El trago más amargo
19. The Doors: Whisky bar (Alabama song)
20. Aretha Franklin: Drinking again
Silvio, borracho inmortal

21. Chavela Vargas: En el último trago
22. Ángel y las Güais: Delirium tremens
23. Los Enemigos: Camarerito
24. Los Fabulosos Cadillacs: Vasos Vacíos
25. Kaka De Luxe: Borracho no se puede conducir por la ciudad
26. Rod Stewart: Country comfort
27. Gabinete Caligari: Cuatro rosas
28. Traffic: John Barleycorn must die
29. Tom Waits: The piano has been drinking (not me)
30. The New Pornographers: The slow descent into alcoholism
31. Bessie Smith: Me and my gin
32. The Flying Burrito Brothers: Tonight the bottle let me down
33. The Dubliners: Seven drunken nights
34. Rihanna: Cheers drink to that
35. ToteKing: Nos gusta beber
36. The Divine Comedy: A drinking song
37. Los Elegantes: En el corazón de la resaca
38. The Magnetic fields: Too drunk to dream
39. Dead Kennedies: Too drunk to fuck
40. Los Secretos: Quiero beber hasta perder el control


viernes, 20 de octubre de 2017

Tratado del mal gobierno



En épocas remotas -existen en este sentido textos del siglo VI antes de Jesucristo- 
se afirmaba como verdad indiscutible que la estirpe determina al hombre 
tanto en lo físico como en lo psíquico.
Y estos conocimientos que el hombre tenía intuitivamente -era un hecho objetivo que los hijos de "buena estirpe" superaban a los demás-
han sido confirmados más adelante por la ciencia:
desde que Mendel formulara sus famosa "Leyes"
nadie pone ya en tela de juicio que el hombre es esencialmente desigual,
no sólo desde el momento del nacimiento sino desde el propio de la fecundación.
(Mariano Rajoy Brey,
diputado de Alianza Popular en el Parlamento gallego
Faro de Vigo, 1983)

"Incompatibilidades, fijación de horarios rígidos, impuestos -cada vez mayores y más progresivos-. igualdad de retribuciones... En ellas no se atiende a criterios de eficacia, responsabilidad,capacidad, conocimientos, méritos, iniciativa y habilidad. Sólo importa la igualdad, el fin al que se subordinan todos los medios". Esto también decía un Rajoy de veintiocho años y desde entonces no parece haber cambiado mucho su discurso sobre la estirpe (eso de la esencial desigualdad de los seres humanos, que los divide entre superioes e inferiores es una idea antigua que está detrás de alguna que otra guerra y persecución) y no me extrañaría que el presidente del gobierno español durante los últimos seis años aspire a que a su retiro el rey le premie con un título nobiliario con el que inaugurar su propia estirpe aristocrática -¿no lo consiguió Suárez?-. A tenor de lo que le escuchamos el pasado 3 de octubre, Felipe VI le otorgará gustoso ese honor -otra cosa es que nosotros lleguemos a ver la retirada de Rajoy-. Adonde es seguro que el pontevedrés non grato en su ciudad y sus reprobados gobiernos pasarán es a la borgiana Historia Universal de la Infamia. Todos ellos han estado redactando incansables un grueso tratado del mal gobernar.

Por proximidad en el tiempo y por gravedad he de referirme a la cuestión catalana como el más claro ejemplo de lo que no se debe hacer desde el Consejo de Ministros y que los gabinetes presididos por Mariano Rajoy han hecho. Lo del pasado 1 de octubre (el ridículo del referendum supuestamente desmantelado -no se votará, decían-, la represión, la catalanofobia) fue narrado de muy distinta forma en los medios de comunización extranjeros y unos cuantos digitales de aquí de como lo hizo la mayor parte de la prensa española seria. También es casi imposible encontrar una versión no sesgada de lo ocurrido inmediatamente antes (unos brutales atentados terroristas que fueron utilizados políticamente por unos y otros y con mala fe desde un Ministerio del Interior que recurrió a la policía política creada por Fernández Díaz  para boicotear y difamar a la Policía Autonómica, calles tomadas, detenciones y citaciones) y lo que vino inmediatamente después (las diferentes interpretaciones de lo ocurrido, la guerra de banderas, la declaración de independencia con freno y marcha atrás, la respuesta de Moncloa, lenta y blanda para algunos como Ciudadanos y El Mundo, una fuga de empresas lógica ante el despropósito  y el delirio independentista que está siendo incentivada por el Ministerio de Economía y magnificada por los medios de comunicación del establishment unionista, las llamadas al diálogo en los oídos de sordos, las amenazas gangsteriles de Babyface Casado- Incluso hay algún lunático iluminado. deseoso de ver los tanques entrando por la Diagonal, para quien Mariano Rajoy y su prensa -¡La Sexta, Cuatro y RTVE!- conspiran con el independentismo para romper España. ¡Es tan tierno Federico!.
Hostias como panes
En Madrid los partidos de orden (PP, PSOE y C's) se han puesto las orejeras y han decidido intervenir Cataluña sin que les importe lo que diga su president (no hace falta ser Hércules Poirot para deducir de su última epístola a los genoveses que no puede haber declarado la independencia quien advierte que la declarará si no hay diálogo). Nos da igual lo que diga un señor que está fuera de la ley, declararon a coro Martínez-Maillo, Girauta y Ábalos (Apoyaremos cualquier cosa que el gobierno decida hacer, sea lo que sea, declaró Rivera con adhesión inquebrantable). Hablando se entiende la gente, vamos.

Parece que en España no hay hoy otro asunto que Cataluña, pero Mariano Rajoy lleva seis años al timón y antes estuvo otros siete al frente de la oposición más irresponsable y vandálica que pueda tener un país democrático, y en todo este tiempo mirando pasar las nubes y pronunciando frases incomprensibles para salir en los memes, de Cataluña sólo le interesaba lo que publicaba el Marca sobre el Barça, mientras sus asesores en la Moncloa y en los medios amigos avivaban el fuego de Cataluña para producir humo tras el que esconder corruptelas, recortes y mala gestión.

Las verduras de la escalivada

Emplear el secesionismo catalán como cortina de humo no es una practica exclusiva de Mariano Rajoy, su gobierno y su partido. Artur Mas, el político que nunca creyó en la independencia -ese concepto anticuado y oxidado, decía hace quince años-,un buen día,  cuando se veía en apuros por los registros en las sedes de su partido, los procedimientos judiciales del 3% y la impopularidad de sus recortes, se fijó en las multitudes que llenaban las calles cada Diada y mentalmente tradujo el número de asistentes en votos. Como Saulo al caer del caballo, Artur vio la luz de la independencia. Este concepto se convirtío en el principal y único de sus programas electorales. Aún así en las elecciones de 2012 le salió el tiro por la culata: pocos se creyeron la súbita conversión de un hijo, nieto y bisnieto de la vieja burguesía catalanista, esa de fábricas textiles, torres en Pedralbes y somatenes. De modo que se alió con sus rivales naturales de Esquerra Republicana, hizo con la extrema izquierda independentista un pacto de no agresión tan chocante como el de Molotov y Von Ribbentrop en 1939 y otorgó a las siguientes autonómicas un autoproclamado caracter plebiscitario. Ni aún así ganó el presunto plebiscito; así que, para garantizar para su partido las altas cotas de poder que estaba acostumbrado a disfrutar, tuvo que refundarlo y rebautizarlo y él mismo sacrificarse: el independentista converso Mas cedió el protagonismo al independentista de cuna Puigdemont que pilota el Procès hacia la separación dirigido como un títere por un par de colectivos a los que no ha elegido nadie (Assemblea Nacional Catalana y Òmnium Cultural) y prisionero de unos gamberretes con indigestión de trotskismo y ultranacionalismo a la kosovar (la CUP,  cuyo idioma no es el catalán ni el castellano, sino la okupación, la algarada y la quema de banderas y fotos). La habilidad de tan excéntrica alianza ha estado en lograr que millones de catalanes compren la quimera de una república independiente próspera, europea, reconocida por todo el orbe y que camina sin lastres hacia la felicidad.

¡Ojo!.aún hay más verduras en la escalivada, porque en la otra trinchera también aviva el fuego alguna asociación de guardias civiles -la Unificada- que desdoran la labor de esos compañeros suyos que vigilan y detienen a los corruptos, fiscales y jueces a quienes la palabra independencia les suena a swahili y un grupo de catalanes a quienes tampoco ha votado nadie y piensan que para representar a la sociedad civil basta con bautizarse como Sociedad Civil. Estos otros no electos gritan que quieren dejar de ser la mayoría silenciosa, aunque nunca han demostrado ser la mayoría. Su Puigdemont a prisión de hace dos domingos me recuerda tanto a aquel Tarancón al paredón de hace cuarenta años. Puede que la historia no se repita pero rima.

Aquellos maravillosos años

Hasta el párrafo anterior me he estado refiriendo al Nuevo Testamento  de esta historia (Los hechos de los gobiernos de Rajoy, a los que volveré), pero para entender la actual crisis de Estado hay que retrotraerse aún más.  En el haber de Mariano Rajoy constará siempre haber encendido la mecha del polvorín. En el principio estaba él: En 2007 el Govern presidido por Pasqual Maragall presentó una amplia reforma del Estatut de autonomía aprobada mayoritariamente en el Parlament y ampliamente refrendado por el pueblo catalán. El Congreso de los Diputados también le dio el visto bueno tras una rebaja bipartidista de su graduación que el infame Alfonso Guerra calificó de cepillao. No era bastante para un PP insaciable que surfeó sobre una ola de catalanofobia en el resto de España (el primer boicot al cava, por ejemplo) con la que abrío el camino a su mayoría absoluta (como siempre se trataba de ganar votos minando la estabilidad y la paz). El propio líder de la oposición salió a la calle y sus fieles le ayudaron a reunir cuatro millones de firmas (no sé si la cifra tiene la fiabilidad
 del recuento de votos en la consulta del 1 de octubre), con las que apoyó un recurso de inconstitucionalidad. Los plazos del Tribunal Constitucional son los que son y en 2010 llegó la sentencia que de un texto con amplio refrendo democrático eliminaba fueros que sí permanecen -y con manga más ancha incluso- en otros estatutos de autonomía reformados como los de Andalucía y Valencia. Por tanto Cataluña lleva siete años con un Estatut recortado y siendo menos autónoma que otras comunidades que se consideran nacionalidades históricas. Y todo gracias a un registrador de la propiedad pontevedrés y a  jueces de su misma pasta.

Tiempo de gobernar

Arreciaba la -hasta ahora- última crisis del capitalismo cuando Mariano Rajoy llegó al Palacio de la Moncloa gozando de una amplia y cómoda mayoría absoluta en el Parlamento, mayoría de la que apenas necesitó alardear, pues durante su primer mandato recurrió a menudo al decreto ley. Con la economía del país hundida por culpa del hundimiento financiero global y el estallido de la burbuja inmobiliaria local, era imprescindible una intervención económica internacional (a la que el ejecutivo socialista anterior ya había abierto las puertas). Aunque en el entorno gubernamental y sus altavoces mediáticos la palabra rescate fue proscrita, la inyección de dinero a la Banca española alcanzó una cifra que puede ir de 40.000 a 60.000 millones de euros que supuestamente no iba a repercutir en los contribuyentes pero que seguirá saliendo de nuestros bolsillos durante décadas. La salida del pozo, hundida la construcción, fue encomendada a otro monocultivo, el turismo, y el país de albañiles se convirtio en un país de camareros, mal pagados, con contratos precarios y a menudo fraudulentos (que no pueden sostener el sistema de pensiones) y sin apenas derechos laborales. La Reforma Laboral de 2012 legalizó un nuevo esclavismo. La otra hormona del crecimiento económico. (empleada en distinta escala, por todos los gobiernos desde Felipe González) fue la privatización de casi todo: AENA, los ferrocarriles, la seguridad de las prisiones, además de los sucesivos intentos de privatizar la salud púbica (la Justicia tumbó a medias algunas decisiones en las comunidades de Madrid y Valencia, pero siguen adelante practicas privatizadoras como las del gobierno nacionalista catalán y el socialista de Andalucía). Los canarios no podrán olvidar las prospecciones petrolíferas de Repsol impuestas a la fuerza por el entonces ministro Soria, ni los tarraconenses los terremotos causados por el almacén de gas por cuyo abandono ahora tenemos todos que indemnizar ¡! a ACS.
Se salió de la recesión, sí, y aseguran que hemos dejado atrás la crisis. Esto último es más que discutible, pues no hay milagro económico; detrás de las relumbrantes cifras de las que cada primero de mes alardean el portavoz del gobierno y la ministra de empleo, lo que hay son salarios y pensiones que prácticamente no suben y pierden poder adquisitivo, niños que van al cole sin desayunar y trabajadores que saben bien lo que es la pobreza.

 No todas las calamidades de estos seis años han sido económicas. Sin querer hacer una crónica exhaustiva de estos tiempos, recordemos tan solo que también han estado la LOMCE  de Wert, que subvenciona escuelas segregadas y españoliza a los niños catalanes (se me olvidaba que los que adoctrinan son los independentistas), la Ley mordaza y la policía patriótica de Fernández Díaz y, lo más vistoso de todo, la corrupción que todo lo pringa.

El humo ciega tus ojos

La cuestión catalana sirve ahora para que se olviden estas cosas como perfecta cortina, pero antes era precisamente lo que Mariano Rajoy quería que pasara a la desmemoria colectiva ¿cómo? no haciendo nada: ha pasado seis años arrellanado en su despacho confiado de que la gente se olvidaría de los tiempos en que el entonces opositor en jefe se dedico a aventar la catalanofobia por los secanos de España para arrancar votos, apoyado por la fuerza manipuladora de TVE y los medios de comunicación controlados por la vicepresidenta, la que da y quita licencias de emisión y publicidad institucional (especialmente los medios del grupo Planeta, teledirigidos por el siniestro Mauricio Casals desde el vestíbulo del Palace, y, en menor medida, Mediaset, más interesada en la telerrealidad y el chafardeo). Esta coraza le protegió cuando salió a la luz que cobraba sobresueldos, que su partido está financiado irregularmente mediante comisiones y reforma sus sedes con dinero negro. ¿le seguirá sirviendo? Es probable, si hasta en los espacios deportivos de Antena 3 y La Sexta se habla más de Cataluña que de fútbol.

El milagro de la multiplicación de los independentistas

¡A por ellos, oe!
¿Panes y peces? Eso es calderilla, cosa de principiantes. En seis años de gobierno Mariano Rajoy ha conseguido lo que ningún nacionalista catalán pudo en la historia de la democracia: llenar las calles y las instituciones de independentistas. Cuando él llegó al poder sólo podía considerarse independentistas a once diputados del Parlament; ahora son 72 y tienen la mayoría.

El juego de la gallina

El problema no estaba en el 1 de octubre, una encuesta sin validez que habría pasado sin pena ni gloria ni consecuencias si desde Madrid no se hubiera respondido con sobreactuación, violencia e invocando a un patriotismo herido. Si había que intervenir en Cataluña para restaurar la legalidad debió ser después del 7 de septiembre, cuando en el Parlament esa mayoría independentista no sólo atropelló la Ley sino el propio reglamento parlamentario. Pero entonces ¿para que quería el gobierno central el famoso artículo 155 y la convocatoria electoral anticipada? A Rajoy le traen al fresco unas elecciones catalanas donde sabe que su partido, en el peor de los casos, quedaría reducido a fuerza extraparlamentaria y, en el mejor, se quedaría como estaba. Además unas elecciones entonces, tras el juego tramposo de los independentistas, eran terreno abonado para los partidarios del diálogo y los equidistantes.

Información ¿deportiva?
De la desidia que confiaba en las soluciones mágicas, el presidente del gobierno de España pirómano, cuando el mundo miraba a Cataluña, se vistió de bombero, pero ya había quemado todos los puentes e inutilizado los extintores. Sólo le quedaban la fiscalía (la misma que se chivaba a sus correligionarios corruptos cuando la UCO iba a por ellos: Sánchez-Maza, Catalá y otras ilustrísimas), las porras y las balas de goma (por cierto, prohibidas en Cataluña), Policía y Guardia Civil desplegadas  de forma tan desproporcionada como demuestra un ejemplo muy reciente: La Administración central ha enviado seiscientos efectivos a apagar el fuego en Galicia; a encenderlo en Cataluña envió diez mil. Al comprobar que nadie se creía su disfraz de apagafuegos, Rajoy volvió a encender el mechero y los suyos enarbolaron la bandera borbónica animando a la Policía a los sones de Manolo Escobar (ignorando que su "Y viva España" lo cantó primero una señora alemana) y el "¡A por ellos, oe!". Su más reciente paso hacia el precipicio (por el que no caerá él; nos precipitará a todos) ha sido cargarse la separación de poderes presionando para encarcelar a líderes independentistas y acosar al major de los Mossos, añadiendo gasolina al fuego (el mundo abertzale sabía cuán útil le era tener presos dispersos por todo el territorio para enarbolar sus fotos en manifestaciones. Todo nacionalismo necesita sus víctimas).

Es cierto que otras partes (independentistas y neutrales) pecan de una ingenuidad infinita creyendo que, escandalizada por las fotos de violencia policial en las portadas, Europa acudirá rauda a salvar a una Cataluña golpeada. Esa misma Europa que teme que las brasas del incendio catalán se expandan a Flandes, Córcega y otros territorios insurrectos. La misma a la que no preocupa tanto que la xenofobia y el fascismo florezcan en su seno. La misma que calumnia a las oenegés que salvan vidas en el Mediterraneo diciendo que fomentan una invasión migratoria (el ministro de Rajoy José Ignacio Zoido puso su voz a esa mentira), la Unión Europea que creó y financia matones libios que atacan a esos cooperantes.

Cálculo electoral

Claro, a Mariano Rajoy no le interesaban elecciones y calma cuando más necesaria era (haber intervenido para calmar las cosas después del despropósito parlamentario del 7 de septiembre). La paz no da votos y él no dialoga con quienes no son de la "buena estirpe". Los desprecia intelectualmente. Es mejor servirse de ellos ahora para destruirlos electoralmente después. Sabe que el seguidismo es la tumba del PSOE y que la gente no compra la equidistancia y la indefinición en que está Podemos. Los datos estadisticos de que dispone Rajoy señalan que alimentar el ultranacionalismo español le permitirá recuperar el apoyo de la extrema derecha -la militante y la sociológica cuñadil- que su anterior inactividad le ha hecho perder; así hace el camino a recuperar la mayoría absoluta en las próximas elecciones generales.

Azuzando los odios territoriales Mariano Rajoy, a quien le importan un bledo Cataluña y España, logra que no se hable de sus corruptelas y su mala administración, pero nos lleva hacia el abismo. Gracias a la irresponsabilidad de nuestro presidente y de los gobiernos del Partido Popular, Cataluña y España están más alejadas que nunca y el terreno de juego tan arrasado que no hay otra solución , ni cercana ni lejana, que un referendum pactado, algo que tampoco quieren Ciudadanos ni los socialistas. Estamos viendo que estos últimos (para ésto no te votò la militancia, Pedro) no están por la única solución sensata para que Cataluña siga siendo parte de España: sacar al actual presidente de la Moncloa.

Los políticos con amplitud de miras y vocación de servicio son la excepción: los mediocres abundan en todo el mundo. En España los malos políticos son la norma. Un escritor poco sospechoso de progresismo, Arturo Pérez-Reverte, describía un país de bravos soldados con mandos torpes y codiciosos al servicio de gobernantes corruptos donde el mal gobierno, más que una práctica, es una tradición y una costumbre. No lo pudo expresar mejor el anónimo autor del Cantar de Mio Cid:

 Dios que buen vassallo si oviesse buen señor