domingo, 19 de febrero de 2017

Miseria moral

Una víctima del terrorismo al frente de una manifestación
por los presos
 El día en que ETA anuncia el abandono de la violencia, Bittori acude a la tumba de su marido el Txato, asesinado por el terrorismo, para contarle que ha decidido volver a la casa donde vivieron y donde la acosaron antes y después de aquel atentado que destrozó su familia. Se pregunta si podrá convivir con los acosadores. Así comienza Patria, la novena novela del donostiarra Fernando Aramburu, fenómeno de ventas y de crìtica en la España -y en la Euskadi- de 2016, cinco años después de aquella derrota -a medias si quieren- del terrorismo en nuestro país. La extensa y emocionante historia de ficción -con una base dolorosamente real- termina con la petición de perdón de un exterrorista y la concesión de ese perdón por parte de una víctima. A mediados de enero de 2017 la viuda de una víctima de ETA estuvo en la cabecera de la manifestación anual por los derechos de los presos y su acercamiento al País Vasco; hasta el diario La Razón informó de eso, aunque lo hiciera a su estilo. ¿un final feliz? Si se parece algo a eso será muy a pesar de alguna -bastante- gente.

El éxito de la obra, sobre todo en el País Vasco, cuando el terrorismo prácticamente no aparece entre las preocupaciones de la población, tiene una explicación que no gustará a los interesados en mantener a la sociedad en guardia permanente y en mentar la bicha siempre que puede -el miedo siempre da votos-: a los vascos y al resto de españoles les aburre la insistencia con las cuentas pendientes -entrega de las armas, disolución-, pero no es cierto que miren para otro lado por no ver un pasado que les avergüenza de silencio, degradación de una sociedad  y reacción tardía ante tanta sangre derramada; por el contrario hay demanda de memoria y de Historia -con mayúscula-, como hay esperanza.

Que en España ha habido utilización política del terrorismo etarra por parte de las fuerzas de la derecha es una verdad incontestable pero ya sabida; el problema es que sigan manteniendo el mismo discurso cinco años después de la derrota de ETA, una derrota que tienen la desfachatez de negar que se haya producido porque sería reconocer que se logró durante el gobierno de Jose Luis Rodríguez Zapatero, para ellos un títere de los terroristas -
Así eran las manifestaciones
de la AVT y  los compis de Rajoy
zETApe
se leía en sus pancartas-. Pero esa derrota, política, policial, judicial y dialéctica, tuvo lugar sin que esa banda asesina lograra uno solo de sus objetivos. Desde que llegó el poder Mariano Rajoy su gobierno y su partido se han dedicado a ocultarlo. El hoy presidente ya no encabeza manifestaciones y deja en manos de otros -el PP de Aznar y Mayor Oreja, el insignificante partido Vox, los medios controlados por Pedro J. Ramírez,  Federico Jiménez LosantosEduardo Inda o Julio Ariza- el discurso de que ETA no está derrotada porque la izquierda abertzale está de nuevo en las instituciones con Bildu, olvidando -¿?- que si lo está es legalizada por el Tribunal Constitucional porque en sus estatutos actuales rechaza explícitamente el terrorismo. Hace muy pocos meses, justo cuando se cumplían cinco años de la declaración de abandono de la violencia tuvimos que asistir a una pinza de hipocresía: el PP y Bildu se unieron en el Congreso para impedir una declaración unánime sobre el fin de ETA. Será que Dios los cría y ellos se juntan. Hace dos años a la entonces presidenta del PP Arantza Quiroga le costó duras críticas de los más contumaces y a la postre el puesto sus tímidos esfuerzos por acercarse al entendimiento. Su sucesora se anduvo con pies de plomo y volvió a la línea dura mejor vista en Génova, 13.

El gobierno actual oculta que el anterior logró el fin de la violencia porque si no lo hiciera tendría dificultades para explicar la actitud obstruccionista que Rajoy y los suyos mantuvieron entre 2004 y 2011 frente a cualquier intento de hablar de paz por parte de los gobiernos de entonces, Mariano Rajoy ostentaba por esos años la titularidad como jefe de una oposición que también ejercían como poderes fácticos El Mundo -el iventor de todas las conspiraciones-, la COPE, Intereconomía, la Conferencia Episcopal, la organización criminal Manos Limpias y la AVT de Francisco José Alcaraz. Volveré con esta última.

Pintada enalteciendo a los matones de Alsasua
En Patria Fernando Aramburu habla con dureza de los años de plomo en que Euskadi y la democracia española sufrieron en mayor medida que padeció el franquismo en sus estertores, y también del vacío de una sociedad  embrutecida en torno a víctimas, fuerzas de seguridad y sus familias -Alsasua aún hoy-. El novelista también habla de abusos policiales y guerra sucia pero no justifica ni explica con ellos el terorismo. Su opción es la justicia. no la equidistancia, que sí lo era para Julio Medem en La pelota vasca (2003). Allí se situaban almismo nivel es sufrimiento de las familias de asesinados que las molestias que sufren los familiares de etarras presos por tener que trasladarse a la otra punta de España para una visita. En nada deeso cae otro documental, El fin de ETA (Justin Webster, 2016), donde ese proceso final lo cuentan sus protagonistas -Jesús Eguiguren, Arnaldo Otegi. Baltasar Garzón, Alfredo Pérez Rubalcaba, algún responsable de Información de la Guardia Civil...- y están otras voces que no podían faltar -víctimas, antiguos etarras, el lehendakari Urkullu, el PP...

Tan bienintencionado como cobarde y fallido, el otro documental que cito, La pelota vasca, incluía una distinción planteada por el expresidente del PNV Xabier arzalluz en un raro momento de lucidez: noes lo mismo víctimas que asociaciones de víctimas. Por aquel entonces la AVT de Francisco José Alcaraz predicaba sus verdades desde la FAES, los púlpitos de la COPE o las páginas lisérgicas del semanario Alba. La conducta de Alcaraz y los suyos o de la Asociación Dignidad y Justicia de Daniel Portero, obsesionados con ser poderes fácticos, les deslegitimó para representar el dolor de tantos. Por eso a la derecha española le es recomendable la novela de Fernando Aramburu, igual que hoy le es imprescindible reconocer que el terrorismo se acabó hace cinco años con Rodríguez Zapatero, a pesar de las obstrucciones y el sabotaje con que esa misma derecha escribió una de las páginas más mezquinas de los cuarenta años de democracia española.


sábado, 4 de febrero de 2017

La burbuja Scorsese

Silencio


Probablemente no se haya dado un caso similar en la historia del cine de masivo y casi unánime apoyo -a la búlgara, se diría en términos políticos-. En esto se muestran de acuerdo la crítica y el público entendido o que se da ínfulas de serlo. Todos adoran al italoamericano de 75 años Martin Scorsese como el mayor genio vivo del llamado séptimo arte. Su importante aportación a la presevación del material fílmico en deterioro a través de la organización The Film Institute que preside contribuye a iluminar el aura de santidad que le rodea, y encima el hecho de que hasta Infiltrados (The departed, 2006) el Óscar a la mejor película le fuese esquivo le situó como el gran incomprendido de la industria de Hollywood. La Academia quiso resacirle haciendo que el premio se lo entregaran sus amigos Francis Ford Coppola, George Lucas y Steven Spielberg. La tesis -muy personal- que pretendo mantener contra el mundo es que Martin Scorsese es uno de los cineastas más sobrevalorados de la historia. Me mueve a defender tal cosa la llegada a España de su película más reciente, Silencio (Silence, 2016) y sé perfectamente que me lloverán hostias como panes.

De Niro y Keytel en Malas calles
No creo que nadie pueda negar que Martin Scorsese dirigió obras maestras hasta mitad de los años 1980; grandes trabajos, muy diferentes, fueron Malas calles (Mean Streets, 1973), Alicia ya no vive aquí (Alice doesn't live here anymore, 1974), Taxi driver (1976), New York, New York (1977), Toro Salvaje (Ragging bull, 1980), El rey de la comedia (The king of comedy, 1982) y la hilarante Jo. ¡que noche! (After hours, 1985), a menudo contando con los actores Robert De Niro y Harvey Keytel. Después llegaron medianías, siempre muy celebradas por la hinchada, como El color del dinero (The color of money, 1986) o el remake El cabo del miedo (Cape Fear, 1991).

En los años que siguieron Martin Scorsese firmó dos buenas películas de ambiente mafioso, Uno de los nuestros (Goodfellas, 1990) y Casino (1995) -la citada Infiltrados, una de sus indiscutibles. llegó ya en el nuevo siglo-, pero también dirigió una mediocridad como Al límite (Walking out dead, 1999) y dos de los grandes castañazos de su carrera, ambas con guión adaptado cuyos originales confieso no haber leído: las soporíferas La última tentación de Cristo (The Last temptation of Christ, 1988) y La edad de la inocencia (The age of innocence, 1993). La primera se vio beneficiada por el escándalo montado por grupos de cristianos integristas: personalmente sólo me quedo de ella con la música compuesta para la ocasión por Peter Gabriel y que Scorsese apenas utilizó. No me es menos antipática Kundun (1997) -¿Se nota mucho mi alergia por la mística orientalizante, pacifista y new age?.

Si hay algo que definitivamente no ha funcionado - a mi modesto entender- en la carrera de Scorsese son sus colaboraciones con Leonardo di Caprio; su relación se redimió en El lobo de Wall Street (The wolf of Wall Street, 2013), magistral por ambas partes e injustamente ninguneada en la ceremonia de los Óscar de 2014, pero es que antes habíamos sufrido la insoportable Gangs of New York (2002) y las fallidas El aviador (The aviator, 2004) y Shutter Island (2010).

En
el haber de Scorsese hay que apuntar que antes de El lobo de Wall Street se atreviese a entregar una estupenda marcianada, Hugo (2011), de aventuras y en 3D, nada menos.

Llegados a este punto es obligado detenerse en otra importante faceta de la carrera de Scorsese, la de documentalista musical;  en pocas de las películas de ficción de este melómano falta el rock, pero no olvidemos que ha dirgido grandes documentales tanto de conciertos como biográfigos: Woodstock, 3 days of peace and music (1970), The last waltz (1978), No direction home: Bob Dylan (2005) y Shine a light (2008) son los más conocidos; pero tampoco hay que olvidar su importante papel de divulgador con la serie de documentales que produjo para televisión The Blues, a musical Journey (2003), a la que siguió la publicación de varios discos recopìlatorios dedicados al género.

Pero inevitablemente tenemos que llegar al duro presente, y lo último de Scorsese que ha llegado a nuestras pantallas se llama Silencio. Tratándose del trabajo de un santo en vida no le podían faltar entusiastas, pero tengo que mantener -y no soy el único- que es una verdadera tortura soportar sin morir en el intento sus tres horas de tedio, pretenciosidad  y sus ambiciones de trascendencia que, por supuesto, nos retrotraen a aquel espanto titulado La misión (The mission, Roland Joffe, 1986), para más inri sin la música de Morricone.

Aunque no sé para qué me molesto; a Scorsese se le aplaude todo. Lo dicho al principio: me lloverán hostias como panes.


sábado, 28 de enero de 2017

Tumbas cavadas en el páramo



Tiempo después, temiendo que Moisés no regresara, muchos de los acampados al pie del Sinaí exigieron a Aarón hacerles dioses a los que  ellos pudieran seguir.
 Aarón reunió entonces los aros de oro de los israelitas, construyó un becerro en oro fundido y ellos que exigían dioses declararon:
"Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto".
Aarón construyó un altar delante del becerro y proclamó el día siguiente ser un festivo dedicado al Señor.
Por ello el pueblo se levantó temprano al día siguiente y presentó ofrendas, comió y bebió.
Así como también se ocupó en regocijarse.
Éxodo 32: 11-13


El Gordo cae en Torres de la Alameda, titulaba triunfante El Confidencial, un digital que en materia económica da mucha cancha a predicadores del neoliberalismo salvaje como Juan Ramón Rallo. Lo publicó el pasado diciembre cuando la empresa estadounidense Cordish comunicó a la presidenta madrileña Cristina Cifuentes su intención de construir un gran complejo de ocio y juego al estilo Las Vegas en este municipio del Este de la comunidad autónoma con una inversión de unos dos mil millones de euros, tras largos meses de negociaciones y ofertas que no podras rechazar -diría Vito Corleone- a los dueños de los secarrales donde se pretende construir. Esos vendedores han mantenido durante meses bastante mal su secreto a voces, y ellos son la fuente a la que asegura acudir El Confidencial, que oculta que días antes que ellos The Baltimore Sun ya lo había contado con pelos y señales. Sí, a esta otra Villaviciosa le ha tocado el Gordo, pero como en esa astracanada que triunfa en los cines y que la tele publicita como cultura europea, ha caído en el puticlub.

Los de Torres de la Alameda serán hoy terrenos baldíos, pero estar a pocos kilómetros de la capital de España y sede del 70% de las empresas del país ya supone un valor añadido para un suelo que bien podría albergar viviendas, equipaciones, industrias... vida. Claro que anunciar la llegada de Mr. Marshall logra de inmediato un comité de recepción hecho de políticos, gacetilleros y vecinos atraídos como moscas de políticos, gacetilleros y vecinos atraídos como moscas a un panal que aplauden toda creación de empleo -se habla de 56.000 en el proyecto de Cordish, aunque sea un empleo basura que, por comparación, hace que las últimas reformas laborales parezcan el summum de los derechos laborales. Algunos de quienes se llenaban la boca defendiendo la cultura del esfuerzo ahora sacralizan la ruleta y el blackjack como motores de recuperación económica. Quisieron elevar a los altares la familia tradicinal y pronto podríamos ver a Cifuentes y su corte como madames de los establecimientos de prostitución que sin duda incluirá el  llamado complejo de ocio.

Como ocurrió con Eurovegas hasta que el escándalo fue insostenible, las palabras mágicas son crear empleo, de la clase que sea. No aprendemos: ni 15-M, ni corruptelas a paladas en los telediarios, ni burbujas y pelotazos, ni aquel cambio del modelo productivo del que nunca más se supo; nada detiene al burro cuando le ponen delante la zanahoria. Un puesto de trabajo prometido justifica cualquier alanza ente poder, dinero e incluso -¿por qué no?- crimen organizado.un puesto de trabajo prometido justifica cualquier alanza ente poder, dinero e incluso -¿por qué no?- crimen organizado.

Torres de la Alameda, hoy
En este proyecto el grupo Cordish, en principio una empresa familiar fundada hace un siglo, se cuida mucho de desmarcarse de aquél que en 2012 quería traernos el magnate de poco limpia trayectoria Sheldon Adelson, dueño de Las Vegas Sands: ya no se exige -al menos públicamente- modificar leyes como las de tabaco y extranjería, hacer la vista gorda con la edad de la clientela, pasarse los derechos laborales -los que sobreviven- por el arco del triunfo. El modelo que asegura querer para Madrid es el complejo que promovió hace dos años en San Francisco: centros comerciales, hoteles, áreas residenciales y zonas de ocio. No cuentan, claro, que se trata de ocio tal como lo entienden en Las Vegas y Atlantic City, y eso incluye ante todo juego, alcohol y prostitución. No es puritanismo, pero si cuando uno piensa en Las Vegas le vienen a la mente la cinematográfica imagen de los faros de un coche iluminando a alguien que cava una fosa en algún lugar del desierto de Nevada en mitad de la noche, servidor ya imagina decenas de tumbas anónimas cavadas en los páramos que rodean Madrid.




domingo, 25 de diciembre de 2016

Playlist nº 81: Carmina MMXVI




Llegó el momento para mi colección de (canciones) favoritas del año que se acaba, tan subjetiva como siempre. Este 2016 ha visto la publicación de algunos grandes álbumes pero para mi gusto no  han destacado demasiados temas dentro de esos discos. No obstante he logrado encontrar el (auto)obligado centenar de piezas interesantes entre internacionales y españolas. Entre los discos grandes no han fallado las bandas y los artistas de siempre -Radiohead, Wilco, Nick Cave, PJ Harvey...-. he descubierto o me han descubierto algunas estimulantes sorpresas -ECTV, The 1975...- ha habido alguno que otro regreso sorpresivo -Pixies, The Divine Comedy, Justice, Paul Simon...-, se han echado de menos algunos grandes -Arcade Fire, Prefab Sprout- que no editan nuevo material desde 2013 y si hablamos de otos clásicos -Elvis Costello, Tom Waits-, su prolongada ausencia de los estudios de grabación suena a retiro; sí han sacado disco los veteranos incombustibles de cada año -Dylan y Springsteen-, pero uno versiones de standards y el otro una recopilación, ni una nueva composición propia; además no puedo quedarme sin un recuerdo a quienes murieron matando -Bowie y Cohen-. En cuanto al panorama nacional, no sorprenderá la presencia de valores seguros como Tiángulo de Amor Bizarro y Neuman, pero también hay emergentes como All La Glory, Silvia Pérez Cruz y Hola A Todo El Mundo. No me ha costado tanto encontrar material pero sí me ha costado alguna pasta: todo lo que hay en esta lista lo tengo; yo no pirateo, yo compro en la iTunes Store, en tiendas o al menos pago por el streaming. Un respeto a los creadores, los intérpretes y a los empleos que de ellos dependen. El orden de canciones es alfabético por artistas.

-Abra: Crybaby
-All la glory: Pretty eyes
-Allah-Las: Famous phone figure
-Anderson.Paak: Am I wrong
-Angel Olsen: Those were the days
-Angry Angles: Things are moving
-Anne Meredith: Taken
-Las Annettes: I'm not your girlfriend
-Aurora and The Betrayers: Voodoo
-The Avalanches: Frankie Sinatra
-Beach Baby: Limousine
-Beyoncé: Hold up
-Blood Orange: Augustine
-Bon Iver: 29#Strafford APTS
-Car Seat Headrest: Drunk driver/Killer whales
-Chairlift: Crying in public
-Los Chikos del Maiz: Black mirror
Christine and the Queens: Christine
-Crystal Fighters: All night
-Danny Brown: Really doe
-Darkstar: Reformer
-David Bowie: No plan (del musical Lazarus)
-Dawn Richard: Honest
-Denite: Morning
-Diego el Cigala: Moreno soy
-Disciplina Atlántico: Las radiaciones del móvil
-Disclosure: Boss
-The Divine Comedy: Katherine the great
-Douglas Dare: Thinking of him
-Drake: One dance
-Drive-By Truckers: What it means
-Elza Soares: Mulher do fim do mondo
-Esperanza Spalding: Earth to Heaven
-EZTV: High flying faith
-Fangoria: Geometría polisentimental
-Fernando Alfaro: No puedo más contigo
-Frank Ocean: Nikes
-Frankie Cosmos: On the lips
- Gonzalo de Cos y Los Herederos: Palabras
-Hamilton Leithauer and Rostam: In a black out
-Helado Negro: It's my brown skin
-Hidrogenesse y Single: No hay nada más triste que lo tuyo (versión Distancias Cortas)
-Hola a Todo el Mundo: Turn out the lights
-Iggy Pop: Gardenia
-Jain: Come
-James Vincent McMorrow: Rising water
-Jamie T: Power over men
-Julie Byrne: Natural blue
-Justice: Safe and sound
-Kano: Wheel-ups
-Kanye West: Fade
-Kaytranada: Lite spots
-Kevin Morby: I have been to the mountain
-King Gizzard and The Lizard Wizard: Gamma knife
-Kristin Kontrol: X-Communicate
-Lady Gaga: Million reasons
-León Benavente: Tipo D
-Leonard Cohen: You want it darker
-Lorenzo Senni: Win in the flat world
-Luís Auserón: Días mejores
-Luís Troquel con Soleá Morente: Suelo español
-Madness: Mr. Apples
-Massive Attack and Azekel: Ritual spirit
-Metronomy: Old skool
-Mitski: Your best american girl
-Moses Sumney: Lonely world
-Neuman: I love you
-Nick Cave and The Bad Seeds: Jesus Alone
-Nicolas Jaar: No
-Niño de Elche y David Cordero: Agustín
-Nite-Funk: Let me be me
-Paul Simon: Wristband
-Pet Shop Boys: The pop kids
-Pixies: Um chagga lagga

-PJ Harvey: The community of hope
-Public Access T.V.: On location
-Radiohead: Burn the Wicht
-The Rolling Stones: Just your fool
-Rufus Wainwright & Marius De Vries: Take all my love (Shakespeare's sonnet 60)
-Sara Watkins: Move me
-Savages: The answer
-serpentwithfeet: Blisters
-Silvia Pérez Cruz: Cerca de tu casa
-Skepta: Crime riddim
-Solange: Don't touch my hair
-Stephen Steinbrick: Absent mind
-Sunflower Bean: Easier said
-Tegan and Sara: Boyfriend
-The 1975: The Sound
-Tindersticks: Hey Lucynda
-Triángulo de Amor Bizarro: Baila Sumeria
-Two Door Cinema club: Are we ready? (Wreck)
-Weyes Blood: Generation why
-White Lung: Hungry
-Withney: No woman
-Wilco: If I ever was a child
-Wild Beasts: Big cat
-Woods: Sun city creeps
-Xavier Baró & Renaldo & Clara: Per culpa de dormir
-The XX: On hold



domingo, 18 de diciembre de 2016

Guerra y paz en Macondo

Era como si Dios hubiera resuelto poner a prueba toda capacidad de asombro,
y mantuviera a los habitantes de Macondo en un permanente vaivén
entre el alborozo y el desencanto, la duda y la revelación,
hasta el extremo de que ya nadie podía saber a ciencia cierta
dónde estaban los límites de la realidad.
(Gabriel García Márquez)

Una patrulla de las FARC
Cuando el 3 de octubre pasado los votantes -una minoría de los convocados- por una exigua diferencia de sufragios dijeron no al acuerdo de paz negociado por el gobierno colombiano y las FARC en Oslo y La Habana la sociología atravesaba una racha de fallos garrafales de las encuestas y las previsiones abierta en el Reino Unido con la victoria en referéndum del Brexit y que ha continuado en los EE.UU. con la victoria electoral de Donald Trump. De la mayor parte de estos fenómenos se han hecho múltiples análisis que prueban por qué no fueron tan sorpresivos, pero es curioso que en un país como el nuestro tan vinculado a América Latina no nos hayamos esforzado más en buscar explicaciones creíbles a lo ocurrido en Colombia, y menos aún desde que el premio Nobel de la Paz otorgado a Juan Manuel Santos ha disuadido a casi todos de hacerse unas preguntas cuyas respuestas no gustarán a casi nadie.

La mayoría de españoles, y no colombianos en general, no pueden explicarse que alguien pueda pronunciarse contra la paz y un medio de conseguirla que contaba con un amplio acuerdo. Cierto es que el exceso de expectativas puestas en el acuerdo sometido a plebiscito y la casi obscena manipulación de la información para obtener el sí quiero de los colombianos obligó a los promotores de la paz, tras recibir un doloroso no, a ser más humildes y a eliminar aquel aspecto de lo negociado que más rechazo causaba entre las víctimas: la impunidad para los crímenes de guerra, y a llegar a un acuerdo corregido que finalmente se firmó en Bogotá el 24 de noviembre sin tanta parafernalia y fue ratificado después por la Cámara de Representantes y el Senado de la nación,
pero lo que pocos analistas extranjeros tuvieron en cuenta en octubre es que lo que los colombianos han vivido durante más de medio siglo es una guerra de aniquilación que se ha mantenido tanto porque, además de doscientos cincuenta mil muertos y seis millones de desplazados,siempre ha habido ganadores: en primer lugar la extrema izquierda armada que son las propias guerrillas de las FARC y el ELN -esta última plenamente activa a día de hoy-, por otro lado la ultraderecha de los paramilitares auspiciados por los caciques locales y los usurpadores de tierras, ambos bandos generosamente financiados mediante el narcotráfico y ambos armados hasta los dientes por potencias y gobernantes con intereses heredados de la guerra fría. Sus respectivos botines se han medido en la superficie de tierra incautada -robada- al Estado -entre unos y otros el quince por ciento de la superficie total de Colombia-; las víctimas han sido  principalmente civiles acusados, casi siempre sin pruebas, de trabajar para el bando enemigo y campesinos cuya tierra estaba en el camino de la deseada expansión territorial. A esta alianza de facto entre contrarios se han unido después cristianos ultraconservadores que mantienen un sueño de refundación de una patria de pesadilla ubicada en algún lugar de un pasado que se creía superado.

Crimenes de los paras
Si el rechazo a los crímenes de las FARC se ha convertido en aborrecimiento a cualquier forma de paz con ellas, igualmente detestable es la utilización  porparte de los políticos del daño causado  -algo que también sabemos hacer en España- para conseguir adeptos contra los acuerdos, argumentando una gran mentira -que otros líderes podrian negociar una paz mejor-, cuando ellos no necesitan negociar paz alguna: ya han ganado la guerra. Lo prueba su sangriento boicot a la Ley de Restitución de Tierras de 2011: se cuentan ochenta asesinatos de personas que han buscado recuperar sus tierras. El rechazo a devolver lo robado está íntimamente conectado al rechazo a la paz.

Sobre esa ultraizquierda sólo diré que me niego usar para ella ese nombre de regusto romántico que es guerrilla: son simplemente una banda terrorista como ETA, las Brigadas Rojas, la Baader-Meinhoff  o Septiembre Negro cuyo fanatismo, crueldad y daño causado sólo ha superado Sendero Luminoso en América Latina, y Dáesh y las franquicias de Al Qaeda en el resto del mundo. Su guerra ha generado una cadena interminable y retroalimentada de crimen, venganza, odio y traumas personales. Si sumamos  una arrogancia tan grande como sus crímenes, entenderemos que aquellos a quienes los guerrilleros despojaron de su casa y sus familiares, secuestrados, mutilados o asesinados, no quieran oir hablar de perdón, pese a lo cual las FARC pretenden pasar por este trance sin pagar mucho por sus crímenes. Da la sensación de que Colombia quisiera imitar la transición y la evolución de España, un país que sabe mucho de impunidad.

Pero ahora la amenaza de la extrema derecha es más peligrosa, porque va a estar ahí al margen de cualquier acuerdo incluso después de que las FARC entreguen las armas y se integren a la normalidad. El terrorismo de Estado que representan los escuadrones de la muerte ya existían antes de que las FARC se echaran al monte. El paramilitarismo lo creó el presidente John Kennedy cuando en 1962 envió a Colombia una misión militar encargada de  lanzar la guerra sucia contra el enemigo interno al estilo de la teoría del dominó de aquellos tiempos de la guerra fría. Por tanto no es cierto que las actuaciones de los paramilitares sean una respuesta a las de las FARC: Ellos ya estaban ahí y no van a desaparecer cuando la banda se desmovilice; de hecho sus abogados y lo más duro y reaccionario de la cúpula militar pide a los escuadrones de la muerte que se mantengan preparados para atentar contra los comandantes guerrilleros cuando éstos se integren al sistema. Además los siguientes pasos de los paramilitares estarán condicionados por sus negocios y acuerdos con los narcos.

Ya he señalado antes que la extrema derecha cristiana ha vertido bidones de gasolina en la pira donde se quema Colombia. Sus tentáculos alcanzan todos los rincones y esferas del poder: uno de los grupos integristas más influyentes en Colombia es la fraternidad creada por el obispo francés Marcel Lefevre, excomulgado por Juan Pablo II y recomulgado por Benedicto XVI. A esta orden pertenecen funcionarios del Estado tan poderosos como el procurador Alejandro Ordóñez, famoso por intentar procesar a mujeres que abortaron siguiendo los supuestos legales en el país o recurrieron a la píldora del día después y por organizar quemas de libros -Marx, García Márquez y hasta biblias no católicas- al estilo del Berlín de 1936. Ni que decir tiene que Ordóñez fue un entregado activista del no en el plebiscito de octubre.

Santos y Uribe: eran otros tiempos
Aunque la cara del no a los acuerdos es la de un político que ha pretendido erigirse en la voz de las víctimas mientras tiene abiertos ciento ochenta y cinco procesos internacionales por delitos de lesa humanidad, y aún así su popularidad en el país no ha descendido un ápice: me refiero al presidente de Colombia entre 2002 y 2010 y actual senador Álvaro Uribe. Los éxitos macroeconómicos de su mandato no pueden silenciar las atrocidades cometidas a la sombra de este amigo de José María Aznar que puede estar entre los políticos más nefastos de América Latina: a casi 3.500 ascienden los asesinatos de Estado cuyas víctimas han sido falsamente catalogadas como guerrilleros por parte de miembros de las fuerzas armadas. Uribe alentó esta escabechina indiscriminada mediante una directiva de 2005 que promovía la caza de recompensas: ordenaba pagar casi cuatro millones de pesos por cada guerrillero muerto. El número de falsos positivos -campesinos, víctimas de la guerra, molestos rivales o gente que pasaba por allí- es incontable. Treinta dos mil personas desaparecidas en ese periodo siguen en paradero desconocido sin que nadie lo investigue; también en eso imitan a España. Un hermano del propio Uribe está siendo procesado por haber sido uno de los lideres del grupo paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia. El mismo expresidente y senador fue alcalde de Medellín y gobernador de esta provincia en los años de esplendor del cártel que dirigía Pablo Escobar.

En Colombia los los líderes del rechazo a la paz son los ganadores de la guerra, y mientras el torturado país latinoamericano da un pso adelante y otro atrás en su merecidas aspiraciones de una vida mejor va teniendo que aprender que para que sea posible un acuerdo las partes han de ceder y que no hay acuerdo perfecto.